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BASUREROS Y GAVIOTAS
La relación entre humanos y gaviotas, en cuanto al tema de basuras,  se podría entender a primera vista como mutualismo entre esos láridos y los humanos ya que las aves consiguen alimento y nosotros nos deshacemos de parte de la basura orgánica que generamos. Pero nada tiene eso que ver con la realidad, son  oportunistas, comensales a los que invitamos a comer al generar tanta basura orgánica y no darle un tratamiento adecuado. Esto ha interferido en las redes tróficas naturales ya establecidas desencadenando un desequilibrio ecológico del que somos responsables y unas consecuencias de las que somos víctimas. El desequilibrio ecológico experimentado por la población de gaviotas nació el día en que estas aves abandonaron su dieta carroñera en el mar, a base de pescado y detritus flotante, para deleitarse en la amplia y cómoda oferta gastronómica de los vertederos, donde revuelven las basuras en busca de alimento. La dificultad para conseguir comida en el mar funcionaba  como regulador de la población de gaviotas limitando su capacidad reproductiva mediante la incertidumbre diaria de localizar alimento. Pero hoy, este obstáculo ha desaparecido con su nuevo régimen nutricional, las basuras de los humanos. Lo que inicialmente era una relación sin consecuencias ha acabado siendo un auténtico problema dado que producimos demasiadas basuras orgánicas en poco tiempo.
 
Equipos de biólogos que estudiaron un fenómeno similar en torno al vertedero asturiano de Cogersa constataron que la abundancia de comida provocó que las gaviotas adultas se aparearan dos veces al año, es decir, el doble de lo habitual, con lo que su población se ha disparado hasta generar graves desequilibrios.
La agresividad y el carácter predador de estas aves, así como su rápida adaptación a la presencia del hombre, ha motivado que en múltiples localidades aniden en tejados -donde llegan a romper las tejas a picotazos-, azoteas y catedrales, que convierten en comedores donde terminar de ingerir la basura. Este hecho, según los expertos en sanidad, no hace sino «acercar la microbiología del vertedero» a las viviendas, lo que representa un grave problema de salubridad y un peligro para la seguridad de las personas, ya que las gaviotas han atacado en ocasiones a los humanos al interpretar su presencia como un peligro para sus nidos y sus crías.
Un dato curioso y preocupante es que la Comunidad de Madrid es el territorio ibérico no costero más importante para la invernada de láridos dada la gran cantidad de basura que genera.

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